
Una feliz idea de Seix Barral permitió nos topasemos con El evangelio según Van Hutten.
Esta novela describe las vacaciones de un profesor de historia que va a redimirse de su enésimo divorcio y se topa en La Cumbrecita con una serie de personajes extraños.
El paralelismo entre la ficción y la realidad es notable, gran parte de los hechos se basan en el hallazgo de los rollos del mar Muerto.
Esto da lugar a una serie de conversaciones imperdibles entre el profesor, donde uno detecta detalles autobiográficos de Castillo, con el Doctor Golo.
Abundan citas precisas, sobre historia, política internacional y definiciones únicas sobre moral y metafísica. Y el tema en juego, es precisamente el de las creencias religiosas. Pero es la excusa con la que Castillo nos sacude de la modorra, sin propinar golpes bajos, y en esto salen a flote sus dotes de boxeador y ajedrecista: clinch en el ring y tenacidad frente al tablero.
El ritmo de Castillo es notable, y podríamos estar frente a un guión de película. Por otra parte el estilo de su pluma sobresale y atrapa al lector.
El libro es de 18x12 [alto x ancho], fué registrada en 1999, pero su primera edición es de 2004. Imperdibles 224 páginas en formato de bolsillo.
Ese que tiene lugar en la cartera de la dama, o el bolsillo del caballero.
"A leer, que se acaba el mundo", como decía Patricio Barton en Grafonauta.
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